El ecoturismo, preferencia de extranjeros


Filandia, al igual que buena parte del Quindío, posee la selva húmeda andina, propicia para aprovechar el turismo que llega a esta región del país.

A diferencia del turismo comercial, cultural, de playa, o religioso e inclusive de salud, el ecoturismo tiene un realismo mágico que abarca la naturaleza, toda para compartir desde el sonido de los ríos, aves, árboles, insectos y animales, explicó Álvaro Hernando Camargo Bonilla, historiador y experto en el tema de la biodiversidad.

Nos aclaró: “Aunque el ecoturismo está aún en ciernes, es necesario cimentar las posibilidades de uso y clasificar la potencialidad del área”.

Al respecto, Camargo dijo que esa dimensión en el distrito de conservación Barbas Bremen tiene una extensión de 9.800 hectáreas, de las cuales 6.000 aproximadamente pertenecen al municipio de Filandia.

A una muy pequeña parte de esa extensión vienen turistas extranjeros de varios países, Europa, Japón y Estados Unidos. Con guías experimentados recorren fracciones de selva, adentrándose en la espesura de la naturaleza observando detenidamente todo cuanto depara el entorno que no ha sido tocado por el hombre, manifestó Álvaro Camargo.

Hizo énfasis en uno de los principales atractivos: el mono aullador. No siempre constituye un espectáculo fijo, aunque sí la mayoría de las veces. Su aullido provoca la emoción del turista y obliga de inmediato a usar la cámara fotográfica en momentos que muchos describen como fascinantes.

El portavoz de la experiencia precisó que, los turistas se alejan del ruido de todo centro urbano para dar paso al sonido original de la naturaleza.

Volviendo al tema central de esta entrevista para LA CRÓNICA, Álvaro Camargo hizo referencia al motivo por el que el turista extranjero llega a Filandia. El extranjero viene a conocer sus gentes, costumbres, la gastronomía y eluden el sobrepeso del ruido.

En este punto, el vocero demandó una estructura turística que bien podría cumplir el Paisaje Cultural Cafetero, y en nada ha beneficiado al ecoturismo ni tampoco al campesino.

Para no desviarnos del tema central de la entrevista, indagamos sobre los conceptos emitidos por los ecoturistas.

Los extranjeros, que visitan parte de la extensa zona de reserva Barbas Bremen al finalizar su excursión, dejan sus impresiones. He aquí algunas: “Lindo rinconcito de Colombia”. “Nos ha gustado la soledad relajante de la selva”. “Fue un sueño hermoso cumplido”. “Amo cada milímetro de la humanidad puesto en la vida de estos seres: árboles, aguas, flores, aves. Mi espíritu se queda aquí”. “Una conexión espectacular con la naturaleza”. “Un mundo escondido que no pensábamos que existiera”. “Ojalá el aullido de los monos, mantenga alejados a los invasores”. “Gracias a los monos aulladores por darnos la bienvenida a este sitio mágico”.

Encontramos además algunos calificativos utilizados por los turistas de varios países en sus respectivos idiomas: “Beautifull, jolie, wonderfull”, y en japonés, “utsukushidesu”, que traduce hermoso.

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